Hartodetó comienza la fase beta (peta)

Allá por el lejano verano comenzaba la aventura de programar Hartodetó. Varios meses después, contando con cien canas y veinte arrugas más, ya puedo decir que la web está preparada para el trolleo máximo la fase beta.

Se suele decir que la beta peta, así que no seré yo quien ponga en duda una frase tan sabia. ¿Qué quiere decir esto? Básicamente que quien se atreva a entrar en la web y se recorra los pocos rincones que tiene, se expone a recibir errores en los momentos más inoportunos. Si se da el caso tenéis mi permiso para darme una colleja (aquí más de uno ya estará frotándose las manos), sin embargo preferiría que me dejarais un comentario en el blog, un email o un tuit contándome qué error os ha explotado en la cara. Aunque he intentado probar la web a fondo soy consciente de que los programadores somos unos negados encontrando bugs, en todo lo demás somos unas magníficas personas.

Si después de esta advertencia todavía te quedan ganas de entrar en el campo minado de Hartodetó, debo decir que está preparada para que compartas aquellas historias que si te las guardaras te podrían provocar una úlcera de caballo o un sarpullido verdoso. El mundo está lleno de injusticias y muchas veces lo único que podemos hacer para sobrellevarlas es contárselas a los demás, así que ¿por qué no hacerlo en esta web?

Imagina que estás en el bar tomándote tranquilamente una caña y de repente lees en el periódico la última noticia sobre los millones de euros que te ha robado Urdangarin. Seguro que puedes oír cómo en tu cabeza empieza a sonar Rammstein de fondo mientras tus cuerdas vocales intentan soltar un “¡estoy hasta los co*****!” de lo más gutural. En ese momento, en lugar de explotar y cagarte en el rey, las hijas, los yernos y los nietos de todos los santos, ¿por qué no entras en la web y envías la historia? Verás que no eres el único al que le tienen un poco harto.

En fin, seguro que de las 5 personas que van a leer esta entrada, 4 serán informáticos. Aun así prefiero explicar los detalles técnicos que se esconden en las tripas de esta web en otro momento, cuando me venga la inspiración y averigüe cómo mostrar código fuente decentemente por aquí.

Por último, para que la cosa no decaiga, prometo que si llega el día en que Arturo Pérez-Reverte cambia twitter por esta web como pasatiempo dominguero yo…  ¡me rapo la cabeza!

Ale, ya podéis trollear cuanto queráis -> www.hartodeto.com

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Cuando la pasión y la rebeldía dan paso al conformismo

Hace ya más de 10 años desde la última vez que disfruté creando algo con la ayuda de un PC. Me refiero a disfrutar de verdad, a estar tan concentrado que llegas a ignorar por completo lo que ocurre detrás del escritorio, a olvidarte de comer e incluso de parpadear.

En aquella época vivía con mis padres y mis hermanos. Mi habitación, que se encontraba en el sótano, se comunicaba con el exterior por una escalera de caracol y por el cable telefónico. Lo llamábamos cariñosamente “el búnker”, ya que entre sus muros de hormigón podíamos pasarnos días enteros agazapados.

Pasado ya el último año de instituto y entrando en el primero de la universidad, las horas se consumían entre partidas al UT, renders interminables (y decepcionantes) con el 3D Studio MAX, charlas intempestivas en el IRC-Hispano y los primeros pasos con el HTML.

La primera web que publiqué estaba dedicada a Dragon Fall, la más graciosa de las parodias de Dragon Ball que existían. Como la mayoría de webs de aquella época, hacía gala de un gusto desmesurado por los gifs animados, los midis en repetición infinita a todo volumen y los banners con efecto de reflejo en el agua que se comían la CPU. Aunque todavía hoy se me escapa alguna lágrima de emoción al encontrarme con el clásico “under construction” de aquella época, debo decir que es una suerte que esa moda durara menos que las hombreras ochenteras.

La segunda web en la que invertí horas de sueño se llamaba uibsux y consistía en una sátira de la página web oficial de la Universitat de les Illes Balears, donde algunos amigos publicábamos noticias, fotos y otros recursos críticos con la universidad. Se podría decir que se trataba de un blog, aunque entonces todavía no se estilaba llamarlo así.

De esta época recuerdo que los días podían pasar sin que me levantara de la silla nada más que para lo esencial. Disfrutaba mejorando las páginas web y amaba a mi modem USRobotics de 56k por el mundo tan lleno de posibilidades que me ofrecía. Que todo ese tiempo invertido se hiciera corto y lo disfrutara de principio a fin solo se puede entender por la pasión que sentía por lo que hacía.

Pero volvamos al presente, el año 2013. Después de más de 8 años dedicado profesionalmente a la programación, acomodado en un trabajo que conozco bien, junto a compañeros estupendos, cobrando un salario bastante digno, me doy cuenta de que cada vez me acuerdo más a menudo de cuánto disfrutaba programando años atrás y lo comparo con lo poco que disfruto ahora trabajando. Pienso en poner remedio dedicando tiempo libre en algún proyecto web personal, pero en la práctica resulta imposible ya que el trabajo en la oficina cada vez se come más y más horas, incluso fines de semana y días festivos. No solo eso; a las jornadas interminables en la oficina hay que sumar las improductivas reuniones, la excesiva jerarquización de las grandes empresas, la dificultad de evolucionar con un perfil técnico sin dar el salto a la gestión, incluso la delicada situación económica del país y su utilización en la empresa privada. Todo esto va haciendo mella poco a poco, hasta que la situación se vuelve insostenible.

Por lo tanto, después de pensarlo durante algún tiempo y ver que incluso mi cuerpo me manda señales, decido aprovechar unos ahorros y la libertad que me da el carecer de cargas o hipotecas para dejar el trabajo. Así, sin indemnización ni paro ¿Quién dijo miedo?

¿Y ahora qué? Pasado el vértigo inicial lo veo claro. Quedan por delante unos meses de verano con todo el tiempo libre para hacer algo que me reconcilie con mi trabajo, que sirva para recargar energías. Así que la idea casi viene sola. Se trata de realizar una web sencilla (Hartodetó!) y aprovechar para aprender un lenguaje de programación que no conozco demasiado (Python) y un framework web (Django). Esta web básicamente consistirá en facilitar un lugar donde la gente pueda dejar constancia de las situaciones e historias que les tienen hartos, para en cierto modo desahogarse. Si los trolls lo permiten, el resto de visitantes podrán hacer comentarios sobre esas historias. Sé que es poco original, que se puede hacer con un tumblr en 4 clicks, o que la gente ya se desahoga en twitter, facebook o el bar de Lola, pero seguro que me divierto más haciéndolo desde cero, ¡que es de lo que se trata!

Así que este es el pistoletazo de salida.

¡Hasta pronto!